Hidratarse al practicar deporte, la mejor forma de mejorar el rendimiento

jueves, 26 de diciembre de 2013
El ejercicio físico es fundamental para mantener una buena salud. Con la llegada del buen tiempo, son muchos los que quieren ponerse en forma rápidamente. Ante estas situaciones, el Observatorio de Hidratación y Salud aconseja beber antes, durante y después de practicar deporte. De esta forma se previenen consecuencias de la deshidratación como la disminución del rendimiento físico, somnolencia, mareos, calambres musculares, taquicardias, etc.

Los españoles estamos entre los más sedentarios de Europa. Según un estudio de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFyc), sólo el 12% hace ejercicio de forma regular. Del mismo modo, la Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (FNEID) constata que entre un 70-80% de la población no acude a los gimnasios, cifra inferior a la de otros países europeos.

En opinión del Dr. Luis Serratosa, miembro del Consejo Científico del Observatorio de Hidratación y Salud (OHS) y de los servicios médicos del Real Madrid, “pocos españoles tienen asumido el hecho de que la actividad física produce importantes beneficios para la salud. Vivimos en ciudades grandes, estamos todo el día sentados en el coche o frente al ordenador y no nos tomamos el tiempo para hacer ejercicio”.

Pero, al llegar la primavera, son muchos los que quieren ponerse en forma en poco tiempo. De hecho, ésta es una de las épocas del año en que se produce un mayor número de inscripciones a los gimnasios. La falta de costumbre y de unos correctos hábitos a la hora de practicar el deporte hace que, en muchas ocasiones, estos deportistas no habituales cometan errores como el no mantener una correcta hidratación, fundamental para conseguir un buen rendimiento deportivo y evitar desfallecimientos.

Deshidratación y fatiga

“Las personas no están concienciadas sobre la importancia de hidratarse bien. De hecho, algunos estudios han demostrado que dos de cada tres deportistas llegan a entrenar con cierto grado de deshidratación”, expresa el Dr. Luis Serratosa, desde su experiencia como experto en medicina deportiva.

Esta falta de concienciación es aún más importante si se tiene en cuenta que en situaciones de calor, una persona que trabaje y además practique actividad física intensa, puede llegar a perder entre 2 y 5 litros, fundamentalmente a través del sudor, por lo que los requerimientos de líquidos se multiplican.

Ante estas situaciones, el Observatorio de Hidratación y Salud (OHS) aconseja mantener una óptima hidratación, bebiendo antes, durante y después de practicar deporte.

“Hasta la más mínima deshidratación produce consecuencias fisiológicas, que se traducen en una disminución del rendimiento físico, somnolencia, mareos, cefaleas e incluso golpes de calor y desmayos”, asegura el Dr. Serratosa.

La sudoración tiene como fin mantener estable la temperatura corporal. Al realizar actividades físicas se produce energía que se libera en forma de calor; esto aumenta la temperatura del organismo que, para defenderse, pone en marcha el mecanismo de la sudoración, que produce una importante pérdida de líquidos y electrolitos o sales minerales, como sodio o potasio. Estos desequilibrios pueden hacer que la cantidad de sangre que circula por el cuerpo sea menor y los músculos no reciban el oxigeno suficiente.

Beber aunque no se tenga sed

Además, el deportista debe que tener en cuenta que puede no sentir sed y, sin embargo, estar deshidratado. En condiciones normales esta sensación es una señal que alerta de la disminución de líquidos en el organismo, es decir, de que existe un cierto grado de deshidratación. Sin embargo, en casos de ejercicio intenso, puede desaparecer esta sensación.

“Al producirse grandes pérdidas de líquido durante una actividad física, la ingesta de una pequeña cantidad puede hacer que la sensación de sed desaparezca, lo que no implica que el organismo haya alcanzado aún una correcta hidratación”, explica el Dr. Serratosa. “De hecho, la realización de grandes esfuerzos físicos sin hidratarse adecuadamente perjudica la capacidad de realizar esfuerzos de alta intensidad a corto plazo, así como esfuerzos prolongados.”

En este sentido, el OHS recuerda que para recuperar el equilibrio de la temperatura corporal y los adecuados niveles de líquidos y electrolitos es necesario beber antes, durante y después de practicar deporte, incluso cuando no se tiene sed. Esto contribuye a retrasar la fatiga y mejorar el rendimiento.

Frente a estas situaciones de riesgo, incluir en la ingesta el mayor número de bebidas posible ayuda a que la cantidad total sea la adecuada. Además, las bebidas que aportan azúcares y sales minerales, especialmente sodio, que se utiliza para reponer las sales y facilitar la absorción, se consumen con facilidad dado su buen sabor. De esta forma se previene el riesgo de deshidrataciones y disminuciones de la concentración de sales en sangre.

Via .hidratacionysalud.es

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