Una dieta saludable para el corazón comienza por prestar mucha atención a lo que comemos. Podemos reducir las probabilidades de desarrollar aterosclerosis, la enfermedad que bloquea las arterias y que da lugar a enfermedades del corazón, con una dieta saludable para el corazón. Si el proceso de la arteria-obstrucción ya ha comenzado, al menos podremos ralentizar el proceso.
Alimentar bien a nuestro corazón es una manera poderosa de reducir o incluso eliminar algunos factores de riesgo. La adopción de una estrategia de nutrición saludable para el corazón ayuda a reducir el colesterol total y el colesterol LDL (el colesterol “malo”), la presión arterial, los nieves de glucosa en la sangre, y reducir el peso corporal. Si bien la mayoría de los planes dietéticos sólo nos dicen lo que no se puede comer, la estrategia de nutrición más potente es aquella que ayuda a centrarnos en lo que podemos comer.
A continuación conoceremos nueve estrategias nutricionales para reducir el riesgo de sufrir una enfermedad cardiaca:
Comer más pescado. El pescado es una fuente muy buena de proteínas y otros nutrientes. También contiene ácidos grasos omega-3, que ayudan a reducir el riesgo de enfermedad cardíaca y de accidente cerebrovascular. La Asociación Americana del Corazón recomienda dos porciones a la semana de ácidos grasos omega-3 de pescados grasos como el salmón.
Comer más verduras, frutas, granos enteros y legumbres. Estas maravillas de la naturaleza son una de las estrategias más poderosas en la lucha contra las enfermedades del corazón.
Elegir calorías de grasa sabiamente. Debemos mantener este objetivo en mente: Limitar el total de gramos de grasa.
Comer un mínimo de grasas trans y no más de 7% a 10% de calorías provenientes de grasas saturadas (por ejemplo, las grasas encontradas en la mantequilla, margarina, aderezos para ensaladas, alimentos fritos, bocadillos, dulces y postres). Cuando utilicemos grasa añadida, usaremos grasas con alto contenido en grasas monoinsaturadas o poliinsaturadas (por ejemplo, grasas de canola, de oliva y aceite de cacahuete).
Comer variedad – y cantidad justa – de alimentos ricos en proteínas. Los alimentos comúnmente consumidos ricos en proteínas suelen ser también ricos en grasa carne, productos lácteos), estos alimentos se encuentran entre los principales culpables de aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca. Podemos reducir este factor de riesgo nutricional mediante el equilibrio en la elección de las proteínas, buscando consumir un 50% de origen animal y un 50% de origen vegetal.
Limitar el consumo de colesterol. Limitar el colesterol de la dieta se recomienda en cualquier recomendación nutricional.
Obtener energía comiendo carbohidratos complejos (pasta de trigo integral, patatas dulces, panes de grano entero) y limitando la cantidad de hidratos de carbono simples (refrescos regulares, azúcar, dulces).
Via saludyvidasana.es
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