Los pies son una de las partes más importantes del cuerpo, pero también una de las que más olvidamos en su cuidado. Algo contraproducente, ya que pueden ocasionar numerosas dolencias que afectan a todo el organismo. Desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos explican algunas de las patologías más frecuentes y cómo tratarlas con varios consejos para cuidar tus pies:
Juanetes. Se trata de una deformidad del dedo gordo que puede acabar afectando a todo el pie, ya que hay una articulación que funciona mal. Para tratarlos suelen recomendarse plantillas ortopédicas, que se recomienda que se usen de por vida, con resultados satisfactorios. Otra solución es la operación, que está incluida en la cartera de servicios de la Sanidad pública.
Olor intenso. El sudor es un mecanismo natural para tratar situaciones de mucha temperatura, y nuestra piel tiene una serie de microorganismos que digieren este sudor, generando sustancias de desecho que dan lugar a este problema. La solución está en lavarlos con frecuencia y cambiar muy a menudo de calcetines. Asimismo, destacan las llamadas fórmulas magistrales, integradas por antisépticos para acabar con los microorganismos; sustancias para regular las glándulas sudoríparas; y talco, silicona en polvo o mentol para dar sensación de frescor. Por otro lado, se pueden tomar compuestos de vitamina B que ayudan a regular el impulso nervioso que controla la sudoración. Además, si el pie está muy contaminado se pueden recetar antibióticos para paliarlo.
Callosidades. Los callos son engrosamientos de la piel que actúan como mecanismos de defensa contra un roce, apareciendo sobre todo en el dorso del dedo meñique. Aunque se forma en la superficie, la callosidad en los pies crece hacia dentro, lo que provoca más dolor. Con el bisturí se deslamina y se elimina y un protector de silicona también puede funcionar como tratamiento más o menos eficaz.
Dedos ‘en garra’ o ‘en martillo’. La musculatura que actúa sobre los dedos al contraerse puede deformar los mismos y hacer que estos adquieran forma de garra. El abordaje profesional de este problema es la valoración biomecánica, mediante la cual se detecta el problema y a continuación se procede a un tratamiento con plantillas o con un dispositivo de silicona en los dedos llamado ortesis. En el caso de que se tenga un dedo montado encima de otro también se le trata con esta herramienta. Cualquiera de estos dos problemas también pueden corregirse mediante intervención quirúrgica.
Uña encarnada. Ocurre cuando la uña se entierra dentro de la piel del dedo del pie. Es un problema muy frecuente. Los juanetes también pueden ocasionar esto, así como la presencia del dedo gordo en posición hacia arriba. Antiguamente para tratarlo se arrancaban las uñas, pero hoy en día se lleva a cabo una operación con anestesia local para eliminarlo, que se ha convertido en algo cotidiano similar a una endodoncia.
Papiloma plantar. Es una infección que se manifiesta con la presencia de una verruga en la planta y que tiene origen en el virus del papiloma humano.
Normalmente tiene tratamiento “muy efectivo”, bien aplicando frío, bien con agentes desicantes (que provocan ampollas), o bien mediante láser.
Neuroma de Morton. Es la inflamación de la membrana que cubre uno de los nervios del dedo, causando dolor de tipo nervioso entre el tercer y cuarto normalmente. Uno de los antecedentes para que esto se produzca es llevar calzado muy estrecho, algo que suele darse en las mujeres. El primer tratamiento al que se recurre es un pequeño separador entre los dos dedos afectados. Si no se soluciona se utilizan plantillas; en caso de que esta medida también falle se recurre a la cirugía, en la que se extirpa esa zona de tejido que está inflamada
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