¿Qué ocurre cuando se diagnostica diabetes a un niño?

miércoles, 3 de junio de 2015
En la mayoría de los casos, el diagnóstico de la diabetes tipo 1 (DM1) en niños y adolescentes se presenta de forma repentina, por lo que padres mirando a su hijaante este escenario los padres se encuentran en estado de shock. Se sienten paralizados, aturdidos, sin fuerza… Incapaces de afrontar la nueva situación y de aprender todo lo que requiere el cuidado de la diabetes de un hijo.

Por tanto, en el momento del debut, es muy importante que los padres:

  1.     Busquéis apoyo: dónde o con quién desahogaros, eso sí, no delante del niño pues éste sentiría que la situación os desborda y se alarmaría generándole inseguridad y miedo.
  2.     Confiéis en el equipo de educación diabetológica (diabetólogo-pediatra, educadores, psicólogos…) que os están apoyando. Ellos son expertos en diabetes y han visto muchas familias en la misma situación.
  3.     En un primer momento, aprended solo lo necesario sobre la diabetes, evitando el exceso de información para no sentiros abrumados. El aprendizaje deberá ser progresivo, aunque es importante que resolváis todas las dudas que os puedan inquietar.
  4.     Sed tolerantes con vuestros propios errores en esta fase inicial de gestión de la diabetes. Si os equivocáis, la próxima vez ya sabréis cómo actuar.
  5.     Daros tiempo para encontrar de nuevo el equilibrio familiar. Ante el diagnóstico de la diabetes, las reacciones entre los miembros de la pareja suelen ser distintas.

Algunos progenitores buscan más un desahogo emocional contándoselo a otras personas que puedan entenderles: “esto que nos ha pasado es horrible”, ”pobre hijo mío, nunca volverá a ser el mismo”… Mientras que otros, necesitan buscar una solución a lo que está ocurriendo: ¿Dónde busco más información sobre la diabetes?, ¿Cuál es el mejor sitio del mundo para cuidar/curar la diabetes?, ¿Dónde pueden trasplantarle el páncreas?.

Por otro lado, es frecuente plantearte si has cometido un error por el que tu hijo tiene diabetes:
  1. “Sí, mi abuelo tenía diabetes… ¡Dios mío, ha heredado la diabetes de mi abuelo! ¡Es culpa mía!
  2. O incluso peor, “¡tu tía tiene diabetes, eso viene de tu familia!”
  3. “Quizá le he dejado tomar demasiadas chucherías… ¡Dios mío! Es culpa mía” “¿Cómo no me di cuenta de que tenía diabetes?… ¡Dios mío! Es culpa mía”

Estas son algunas de las cosas que debéis saber para calmar “la improductiva culpa”:
  1.     Es cierto que existe cierta relación estadística entre la aparición de la DM1 y ciertos antecedentes familiares, pero ni todos los niños con antecedentes tienen la enfermedad, ni todos a los que se les diagnostica presentan dichos antecedentes.
  2.     Los expertos coinciden en afirmar que la aparición de la DM1 no tiene relación directa con la cantidad de “chucherías” que haya comido el niño.
  3.     Es difícil reconocer los síntomas de la diabetes si no se tienen conocimientos previos sobre ella. Además, aunque así fuera, la propia implicación emocional que tienes con tu hijo fácilmente te puede hacer negar algo que estás viendo.
He de decir, para alivio vuestro, que esta situación de crisis afortunadamente es temporal, ya que, como dice el dicho, “el tiempo lo cura todo” y con el paso del tiempo veréis que, aunque vuestro hijo tenga diabetes, puede tener una buena calidad de vida.

Autora: Olga Sanz Font, Licenciada en Psicología y Máster en Psicología Clínica. Experta en Psicoterapia Infanto- Juvenil, trabaja como psicóloga clínica en el ámbito privado atendiendo a personas con diabetes y colabora con la Unidad de diabetes pediátrica del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid.

Via .diabetes.bayer.es

0 comentarios:

Publicar un comentario