Aunque los cuidados del rostro y del escote ocupan todas nuestras preocupaciones, también es importante cuidar a diario la piel de esta zona para que el paso del tiempo no nos pase factura.
Parece que las arrugas del rostro son nuestra única preocupación y que los cuidados faciales de hidratación, nutrición, regeneración celular y luminosidad ocupan todo nuestro tiempo… Por supuesto, estos son importantes, pero también debemos acordarnos de otras zonas de las que no nos acordamos tanto y que también hay que cuidar.
Nos referimos al cuello como gran olvidado, ya que los tratamientos faciales paran en la barbilla y los del escote no suben de la clavícula. Esta actitud no es la adecuada, ya que la mayoría de las prendas se confeccionan dejando el cuello al descubierto.
Se trata de una de las partes del cuerpo que más lucimos, por lo que deberíamos tratarlo como se merece.
Según explican los expertos, el cuello se debe cuidar de la misma forma que la cara. Primero tenemos que desmaquillarlo y limpiarlo perfectamente. A continuación, lo adecuado es usar un tónico y una crema hidratante acorde a tu tipo de piel. En el caso de que el paso del tiempo ya haya hecho mella, es posible que sea necesario recurrir a los cosméticos con efecto lifting.
La mayoría de las personas caemos en malos hábitos posturales que a la larga acaban afectando no solo a la salud de esta zona, sino también a su apariencia. Por este motivo, debemos trabajar con la pantalla del ordenador a una prudente distancia de la cabeza para no forzar el cuello, dormir con una almohada alta y dura si tendemos a descansar de lado, o incluso, no sujetar el teléfono móvil entre oreja y cuello.
De esta forma, si nos concienciamos e intentamos cumplir esta rutina todos los días, evitaremos las arrugas prematuras, hidrataremos la piel y la reafirmaremos para poder lucir un cuello reluciente el máximo tiempo posible.
Eso sí, las personas que ya sufran un envejecimiento considerable de la zona, pueden recurrir a una serie de tratamientos que resultan muy efectivos: implantes anti flacidez a través de una inyección con trifosfato cálcico y ácido hialurónico, el alisante de plasma sanguíneo con la sangre de la paciente; o la carboxiterapia, que utiliza gas y oxígeno para tensar el mentón.
Via .consalud.es
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