Una vida más sedentaria estimula de forma temprana el deterioro del cerebro a partir de los 50 años

miércoles, 17 de febrero de 2016
El ejercicio físico, no solo se muestra eficaz en la reducción de peso, o control sobre el desarrollo de enfermedades en la salud, sino que además se muestra saludable para el resto de órganos, donde se incluye entre ellos, además el cerebro.

Una vida sedentaria no solo influye sobre nuestra capacidad cognitiva al incrementarse el riesgo de artioscelorisis cerebral, sino que además incrementa el deterioro del cerebro, demencia dentro de la población adulta.

Una investigación liderada por los investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, en Estados Unidos, añade que las personas con menor actividad física, en la mediana edad, disponen de cerebros de menor tamaño al cabo de 20 años.

La directora de la investigación publicada en la revista Neurology, muestra como existe una correlación directa entre la poca actividad física, y el volumen del cerebro al cabo de unas décadas, lo que añade la presencia temprana sobre el envejecimiento del cerebro.

Para desarrollar las investigaciones, se analizaron un total de 1.589 adultos participantes en el Estudio de Framingham, las cuales fueron sometidos a una prueba de esfuerzo. Los tipos de edad promedio de los integrantes fue de 40 años, donde ninguno presentaba algún tipo de incidencia sobre salud cardiovascular, o demencia. Finalmente y una vez concluido 20 años, el grupo de expertos pudo analizar el cerebro de los integrantes a través de técnicas de resonancia magnética.

Los tipos de capacidad media de ejercicio, es decir, con respecto al volumen máximo de oxígeno, que el cuerpo es capaz de emplear durante un minuto, como promedio, de los participantes se pudo establecer en 39 mL/kg/min. Con respecto a los resultados, cada reducción de 8 unidades dentro de esta capacidad fue capaz de relacionarse al cabo de 20 años, con volumen inferior del cerebro, presentando un tamaño inferior al que se produce con dos años de envejecimiento del cerebro.

Aquellas personas que presentaron una mayor frecuencia dentro de la actividad cardíaca, un incremento mayor de latidos por minuto, así como un mayor aumento de la presión arterial durante la prueba de esfuerzo, fueron más propensas a tener los cerebros de inferior volumen, una vez habían pasado 20 años. La directora de la investigación afirma que las personas con una reducción física sobre el ejercicio suelen disponer de una presión sanguínea más alta, así como una frecuencia cardíaca mayor.

La investigación concluye que además de producir un aumento mayor con respecto a la salud cardiovascular, así como la ausencia continua de ejercicio físico produce una disminución de nuestro cerebro, en teoría, ya que no existen pruebas directas sobre una pérdida o disminución sobre el volumen cerebral.

Via mejoreshabitos.com

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