A pesar del estrés: las fiestas de Navidad nos hacen felices

lunes, 28 de diciembre de 2015
No hay Navidad que se precie de serlo que no llene tu agenda con cenas de familia, de empresa o comidas de reencuentro con amigos de la adolescencia. Y es que, sin duda, estas fechas son proclives para relajarse entre los compañeros de trabajo o recordar entre risas “las mejores jugadas” de hace más de quince años.

Sin embargo, hay quien ve estas reuniones más como un compromiso ineludible o un mal trago difícil de digerir, que como la guinda perfecta para acabar el año con una sonrisa. En Birchbox reivindicamos estos días como la oportunidad que no puedes dejar escapar para descubrir la cara más divertida de tu jefe, darle un achuchón a tu amiga del “cole” o hacer “borrón y cuenta nueva” con tu prima de Salamanca. Porque, tal y como aconseja la psicóloga Carmen Torrado: “si no puedes vencer a tu enemigo, alíate con él. La Navidad nos inunda por todas partes, saquémosle el máximo partido, con la mejor sonrisa.”

Así que, si eres de las que les cuesta ver el lado positivo a la Navidad, ahí van algunos de los motivos que la psicóloga deja a la vista para que este año la disfrutes más que nunca.

“No sabía que eras tan divertido”

¿Verdad que no eres la misma en la oficina que en casa o cuando quedas con tus amigas? ¡Claro que no! En cada esfera de nuestra vida actuamos de un modo más o menos distinto y precisamente por eso, “las reuniones de empresa pueden servir para mostrar una personalidad que solemos ocultar tras las responsabilidades y problemas del día a día”, sostiene la experta, quien nos recuerda que “estas reuniones pueden ser el marco ideal para limar asperezas entre compañeros y fortalecer los lazos, ya que, permite actuar con las personas con las que habitualmente no se tiene relación.”

“Te acuerdas aquel día que…”

“¡Madre mía! ¡Por ti, no pasan los años!” Esta frase u otra por el estilo suele dar el pistoletazo de salida a las cenas de reencuentro con los amigos de la infancia. Reuniones a las que, reconozcámoslo, en ocasiones, cuesta mucho decidir si es buena idea asistir, o no. Sin embargo, la psicóloga Carmen Torrado nos demuestra cómo los motivos para acudir a estas celebraciones son más que convincentes. Y, si no, juzga tú misma: “En estas citas, recordar momentos que creíamos olvidados puede resultar muy positivo para fomentar el autoconocimiento. También, tenemos la oportunidad de expresar los afectos a aquellas personas que por circunstancias dejamos de ver y por las que sentimos mucho cariño y, por último, hay ocasiones que para algunas personas pueden suponer una reivindicación, el “patito feo” que se ha convertido en “cisne”.

“Mira que es difícil juntarnos”

Tanto si la celebración es en tu casa como si vas de invitado a la de tus padres, las reuniones familiares siempre son especiales o, como dice Torrado “son muy positivas desde el punto de vista emocional, sobre todo, si nos sentimos a gusto con toda la familia”. Aunque, si no es así, la psicóloga recomienda “hacer un esfuerzo para vivir el momento, sin “sacar los trapos sucios” del pasado”. Y es que, son muchos los beneficios psicológicos que acompañan a este tipo de reuniones, como por ejemplo, “sentir que somos parte de un núcleo familiar o disfrutar viendo a los hijos (si se tienen) cómo juegan con la familia, especialmente con los abuelos”, afirma la psicóloga.

Y a ti, ¿quién te ha tocado?

Por último, en ninguna de estas reuniones pueden faltar los regalos de Navidad, los cuales suelen aparecer de la mano del “amigo invisible”. Esta entrega de obsequios se traduce demasiadas veces en espanto, incredulidad o decepción. Y es que, que levante la mano aquel que no haya sido víctima en alguna ocasión de los “arriesgados gustos” de este amigo. Lo cierto es que, hacer un regalo al primo segundo de tu cuñado es lo que tiene (apenas sabemos quién es). Incluso, si conocemos bien al destinatario del presente, lo cierto es que acertar con los regalos de Navidad no es sencillo y suele ir acompañado de alguna que otra decepción. Sin embargo, no hay que olvidar que “hacer un regalo significa dar cariño”, concluye Torrado, quien apela al sentido del humor para sustituir nuestra cara de sorpresa ante el gato chino que nos acaban de regalar por una amplia sonrisa (navideña).


Via blog.birchbox.es

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